miércoles, 16 de febrero de 2011

Deja que te cuente que esto empieza...

¿Cómo empezar un blog cuando es la primera vez que lo haces y tampoco tienes claro lo que quieres poner? Pues bien, la mejor manera es improvisar, dicen que lo mejor de todo es vivir improvisando.

Vivir improvisando es lo que me he propuesto en Nueva York. Desde que hemos llegado no hemos planeado ni que taxi coger desde el aeropuerto, ni donde hacer la compra, ni donde comprar el cable que una el ordenador a la tele para poder ver todas juntas series acordes a nuestra nueva casa de Manhattan. Todo lo hacemos dependiendo del día, la hora y del camino que nos apetezca coger de camino a casa, la 45th o la 47th.

Son millones de cosas las que hacen que esta ciudad sea increíble, y ya no sólo por su ritmo (dicen que es la ciudad que nunca duerme), sino porque todo lo que ves te sorprende y te permite hacer un puzzle en el que la última pieza acabará colocándose en Diciembre.

¿Listos? Pues allá vamos...

Increíble desde el momento que te bajas del avión y José se ofrece a llevarte a tu destino sabiendo que puede que no confies en él y prefieras coger un taxi amarillo, en los que de verdad no se puede confiar porque cada maleta te cuesta 20 dólares. Te subes en su furgoneta y tiene ganas de enseñarte cada rincón de Nueva York.
Increíble cuando en el supermercado no hay que pedir la vez, sino que personas con carteles te señalan "the end of the line".
Increíble cuando en una cama pueden caber tres personas, porque aquí todo es a lo King Size.
Increíble cuando corres después de salir de la planta 27 de uno de los edificios de la 5th Avenue para ver a alguien por Skype que está a 6000 km de aquí o intentas encontrar un hueco para llamar a las personas que echas de menos porque más tarde en España será la hora de dormir.
Increíble porque no sabes donde está el sur, el norte, el este o el oeste y te dedicas a preguntar pensando que eres la única (o sólo dos personas) que no se saben orientar en esta ciudad que por lo visto otras dos personas dicen que es muy fácil.
Increíble cuando una visita te regala un cuadro y te prepara una gincana para animar un día frío, en el que vas equipada con toda la ropa que te has traído de Madrid pensando que en Nueva York no puedes ir con cualquier cosa.
Increíble cuando el único chico de la oficina se convierte en una más y se entera de que marca de arroz compramos o cuando tenemos que ir a por bolsas de basura.


Increíble cuando sabes que aún te queda una año para poder disfrutar de todo lo que te espera, con gente que viene, se va, y con otras que lo compartirán todo contigo.


1 comentario:

  1. Chicas que guay vuestro blog!! me encanta!! y esa ciudad me trae tantos recuerdos...aysss veo que estais de lujo! un besito muy grande dsd chile!!

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