jueves, 17 de febrero de 2011

Deja que te cuente que ya tenemos hogar..

Hace poco alguien nos dijo que somos el resultado de las experiencias que hemos vivido.


Pues bien, en esta ciudad cada día es una experiencia, cada calle, cada esquina, cada edificio, bar, tienda o restaurante es totalmente diferente, reconoces el escenario de las películas que te han marcado, o de las series con las que has crecido y te ilusionas por cada plan o simplemente por llegar a casa abrir una cerveza fría y comentar el día.


Hemos vivido nevadas, hemos compartido la misma cama, hemos pateado la ciudad en busca de piso topándonos en esa búsqueda con un poco de todo…


Desde una china mandarina que con la bragueta abierta y paquete de embutido cuestionable sobre su mesa, nos hacía ver, mientras fumaba, las fotos del piso que quería alquilarnos y al preguntarle el porqué de hacernos ir hasta allí, solo conseguimos arrancarle un vago right right right…


Steven, por otro lado, se esforzó un poco más, pero debió de vernos en small size porque los pisos que nos enseñaba eran minúsculos y al tener ganas de poder disfrutar de nuestro piso con nuestras visitas tuvimos que pasar a Pamela, quién a paso de tortuga, nos enseño un par de tristes zulitos en China Town y todo esto nos llevo a Teresa.


Teresa, una simpática maña, que habla por los codos, pero por los codos, si tu estás subiendo las escaleras y vas por el quinto y ella por el primero sigue hablando, sí te subes a un taxi y se sienta delante y el cristal que separa la parte del conductor con la de los pasajeros impide que llegue sonido alguno, ella sigue hablando… esa es Teresa, adoptada como madre desde entonces, y quién nos enseño nuestro hogar de Manhattan.


La dueña, Noga, de origen israelí, casada con un artista francés, es como un personaje salido de una película de Woody Allen, trás conocernos en persona (cosa rara en NY), pedir a nuestros queridos padres que le escribieran un correo (petición singular), nos aceptó como humildes arrendatarias. Cuatro días más tarde estábamos durmiendo en colchones entre cajas y lavándonos los dientes en el fregadero, pero estábamos durmiendo en nuestro hogar.




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